jueves, 31 de marzo de 2011

Tengo ganas de hacer una entrada linda.

Crecí volando y volé tan de prisa 
que hasta mi propia sombra de vista me perdió. 

Dieciséis años y trescientos treinta días hace que soy Maribel Ayala. Hija de Andrea Megnini y Ruben Ayala. La que , desde que llego al mundo, tiene algo que la marca. Algo que la hace ella.
Nací apurada, camine apurada, hable apurada. Al año ya corría de un lado a otro balbuceando cosas no tan inentendibles como suele suceder a esa edad. Mi vida fue acelerada siempre pero mas desde febrero del Dos mil tres . Desde esa fecha tuve que creer de golpe, tuve que hacerme mujer a la fuerza.
El resultado de una madurez apurada genero una adolescente con una linea divisoria entre la niña y la mujer totalmente fina. Por este motivo puedo chillar por ver algo rosa y pomposo en la vidriera de un local o cuidar a un niño con la misma facilidad que lo cuidaría su propia madre. Puedo ser niña y mujer en el mismo segundo.
Esa Maribel de ocho años que quiso abandonar las muñecas y calzarse al hombro una vida de adultos es la misma que esta Maribel de ahora, de dieciséis años y trecientos treinta días que quiere dejar la vida adulta por un rato y volver a las muñecas. Quiero correr , quiero bailar, quiero reir como a los siete años ¿porque? porque este año se acaba mi vida escolar , este año se acaba realmente mi vida de nena entonces quiero volver a tener siete, no diecisiete.
Y volviendo al criterio de que vivo acelerada, me voy a vivir sola, a otra ciudad, a empezar a bancarme sola. 
Ok, vivo acelerada pero me encanta vivir asì, siento tan niña y tan mujer.

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