Hay que saber ser flor mientras vuelan guadañazos, ser princesa sin un rey que te estreche entre sus brazos, saber ser un ángel en un infierno permanente.
Ella nunca quiso contarme bien como fue la historia de su vida hasta que un día la vi llorar desconsoladamente y se desahogo con migo. Hoy me siento con el derecho de contarles la historia de su vida y de explicar un poco porque es así como es.
Nada fue fácil en su antagónica vida, nada fue normal y tranquilo. El mismo nacer le costo y aunque tuvo una infancia feliz y según ella perfecta ya a sus cinco años comenzó a vivir un poco lo que sería su futuro pero el día en el que todo cambio fue una noche de febrero del 2002 cuando luego del golpes, gritos, cortes, llantos y desesperación su padre abandono su casa.
Casi moqueando me describió la escena que se encontró al despertar, la de una madre totalmente golpeada, llorando y con los brazos cortados, una casa vacía pero llena del miedo que esa mujer desprendía de sus ojos "mamá y papá se separaron" logro pronunciar antes de quebrarse y abrazar a su pequeña hija de apenas ocho años.
Desde ahí su vida dio un giro inesperado, ella empezó a crecer con ese miedo y ese vacío que tenia su casa aquella mañana lluviosa, encontró en la comida un refugio y una terapia. Comer le llenaba por un rato el vacío y dejaba en su cuerpo huellas que pronto comenzarían a atormentarla.
Vaca marina le decían y era una puñalada para su diminuto corazón de nena-mujer, su cuerpo era su enemigo pero lo que realmente odiaba era lo que el resto de las personas pensaban de su cuerpo. Se sentía sola, sentía que por ser gorda nadie la quería, sentía que ese vacío que tenia se acrecentaba mas y ahora no tenia mas que ver con su papá ni con su mamá, pasaban los años y ella empezaba a formar su propia vida y siempre la detenía el hecho de que era gorda y así nadie la iba a querer. Su personalidad se mostraba vivaz, divertida, alocada. Era esa persona con quien te podes reír a carcajadas todo el día pero cuando volvía a su casa volvía a sentirse sola. Volvía a llorar en cada lluvia por no tener a nadie en el mundo que le diga "que linda que sos" y entonces fue cuando su alma se rompió y decidió que lo único que la haría sentirse bien sería ser flaca. Y quiso autoflajelarse.
Y una y otra vez introduzco sus dedos en su boca mientras su cuerpo de nena desparramado en el piso le pedía basta. Y gracias a Dios o quien sea paro, paro sin decirle a nadie que alguna vez la idea de matarse lentamente por el solo hecho de verse bien se cruzo por su cabeza.
Y el arte comenzó a ser en su vida mas que simplemente una distracción, comenzó a ser su sostené. Bailando se sentía libre y sentía que poco a poco su cuerpo iba para el lado que ella quería que vaya. Actuando se olvidaba de los problemas y escribiendo descargaba todo eso que tenia adentro. Y eso no cambio nunca, eso la marco para siempre. Hoy ella sabe que el arte es lo que la salvo.
Pero aun cuando cree que su vida es normal, cuando es una adolescente con amigas increíbles, con gente que la ama. Aun cuando sale un fin de semana y se siente deseada por los hombres está ese fantasma en ella. Aun cuando sabe que puede lograr lo que quiere muere de miedo.
Y tiene momentos en los que colapsa, como ese en el que la encontré yo. Tiene momentos en los que una simple frase en joda de una amiga puede hacerla sentir que no importa, puede revivirle esa pre adolescencia en donde se sentía una persona que no tenia que vivir.
Y aveces nadie la entiende, pero ella si se entiende, ella sabe esa inseguridad que se tiene a ella misma. Ella sabe lo que necesita. Necesita amor. Necesita que por fin en su vida un hombre le diga "que linda que sos" y no es que nunca se lo hayan dicho, porque si, se lo dijeron miles de veces pero ella sigue sin sentirlo porque va a saber que es verdad el día que un hombre siga esa frase con un "te amo" el día que se sienta amada va a ser el día que todos esos fantasmas de abandono y soledad se van a ir de su cabeza.
Y por ahora eso no pasa y por eso solo quiero decirles que detrás de esa persona que parece segura hay una nena indefensa que sufre la soledad como en el momento que esta historia comenzó y que no es ni histérica, ni loca, ni calentona, solamente carga una mochila muy pesada sobre su espalda que espera algún día dejar ir.
Necesitaba descargar todo. Perdón por colapsar amigas, perdón.