Volví, no quería volver, me quería quedar allá, siendo feliz por el solo hecho de estar allá. Tuve un viaje de 9 puntos (si digo 10 exagero, le faltaron algunas personas) y eso es muy bueno.
Me fui con la intención de escaparme y volver mas tranquila y funciono, por lo menos los días que estuve allá funciono. En toda mi estadía no pensé en nada que lastima, solo pensamientos felices.
Ok, mi vida no es color de rosas (que paradoja, no tengo un mundo rosa y amo el rosa y mis objetos personales siempre son rosa) pero digamos que puedo vivir con ella. Y estar allá no se porque hace que todo sea mas fácil.
Baires me hace feliz, es mi lugar en el mundo y estos días lo demostraron mas que nunca. Ahora esperemos que Mardel no arruine eso de nuevo. Hay que volver a la rutina, aunque no se quiera.
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Básicamente, la cosa es así.